Los poderes preventivos de la vitamina C: Desechando mitos

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Parece haber sido en vano la persistencia de las madres para que sus niños se acostumbren al zumo de naranja y no contraigan resfriado alguno.

Una investigación científica terminó por desmitificar aquel mito que afirma que la vitamina C ayuda a prevenir la gripe.

Luego de 60 años de estudio sobre los efectos de la vitamina C en el organismo, se ha llegado a determinar que la misma no ayuda a prevenir resfriados sino que por el contrario, una vez contraída la enfermedad, puede ayudar a acortar su duración.

Esto fue confirmado por la organización Cochrane en Barcelona a través de un informe. El resultado fue que suplementos de más de 200 miligramos diarios de vitamina C – lo equivalente a 200 gramos de kiwis o 400 gramos de naranjas- acortan la duración de un resfrío en un 14% en niños y en un 8% en adultos. Sin embargo, el beneficio de la vitamina C en este caso es modesto: el cuadro gripal se acorta de 7 días a 6.

En una persona con una dieta equilibrada, la vitamina C que se ingiere a través de frutas y verduras es suficiente. No se recomienda el consumo de cantidades adicionales pues no ayudarán a reducir el riesgo de contagio.

La persona con una dieta desequilibrada o desnutrición, antes que recurrir a suplementos vitamínicos, debe cubrir las falencias de vitaminas y minerales con una dieta variada.

Los únicos grupos en los que se han observado que la vitamina C puede prevenir resfriados son los atletas y los esquiadores. Posiblemente el estrés físico del frío intenso o de un maratón debilita el sistema inmune y una dosis extra de vitamina C ayuda a reforzarlo.

En conclusión, la vitamina C es buena, no hace daño en cantidades saludables y puede acortar un resfrío pero jamás a prevenirlo. Otro mito desechado que ayuda a llevar una vida sana y equilibrada.