El porno sigue estando de moda en Internet

El negocio del placer es de los más antiguos de la humanidad. El disfrute sexual, como necesidad básica para el desarrollo pleno de un ser humano sigue, como en otrora, en el top de los negocios más lucrativos y desde su incursión en la web, se ha masificado en hombres y mujeres.

Los tiempos en que para estimular el placer sexual se debía ir a un local o rentar una película en una tienda, exponiéndose la identidad al juicio de una extrema moral social, quedaron atrás. El Internet ha facilitado el acceso a todo público mayor de edad a casi cualquier contenido que sus deseos sexuales demande, manteniendo al resguardo la identidad de quien quiera consumirlos, evitando su exposición social con sectores que aún conservan altos prejuicios y tabúes sobre el tema. Con sólo colocar en un buscador las letras XXX, un cuantioso número de enlaces web te llevarán a un amplio mercado que vive para complacer las más ocultas fantasías que evoca los placeres del erotismo.

Pero más allá de lo evidente, también esta apertura ha facilitado la superación de temas sociales que impunemente cobran hasta víctimas fatales en la intimidad. Uno de ellos es la apertura de la mujer a su sexualidad, siendo ellas uno de los sectores más favorecidos con este tema. Mientras en otros tiempos tenían prácticamente vetada la posibilidad de explorar y disfrutar libremente de su cuerpo, o de tener acceso a materiales para estimular su placer sexual, hoy día con los porno gratis videos, que se descargan a un clic; el mercado de los juguetes sexuales y las sex shop virtuales, se logró derribar esta limitación, haciendo de la mayoría de la población mundial, un sector más liberado de las opresiones que implicaba el desconocimiento de la materia en su intimidad.

Una de estas opresiones es la violencia sexual intrafamiliar, la cual es la principal causa de feminicidios en el mundo. Al no tener información sobre la sexualidad como derecho, muchas mujeres terminan siendo esclavas de sus parejas, quienes utilizan el hecho de ser las primeras y a veces únicas parejas sexuales de sus compañeras, como factor de dominación. La apertura sexual ha contribuido a colocar sobre la mesa estos y otros temas que reposaban en el “clóset” familiar, ganando terreno al machismo.

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La comunidad GLBTI también tiene lo suyo

Y hablando de clóset… otra comunidad que se ha visto ampliamente beneficiada por la apertura sexual del Internet es la de gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales, conocidos por sus siglas GLBTI, para quienes la web destina una amplia oferta de porno gay gratis.

Al igual que las mujeres, esta comunidad sufría de mayores limitaciones para encontrarse con sus afines sexuales y poder disfrutar plenamente de sus relaciones. Hoy día no sólo el negocio de la pornografía, sino también el de las citas virtuales, cuenta con servicios exclusivos para esta comunidad, logrando acercar corazones y luchas de cualquier parte del mundo.

También se ha contribuido en visibilizar los deseos, aspiraciones sociales y legales de estas mal llamadas “minorías sociales”, que producto de la apertura han ganado terrenos imposibles de alcanzar en tiempos no muy lejanos. La posibilidad de hacer pública y notoria su existencia, ha reducido el prejuicio y ganado terreno en la aceptación de algunos sectores sociales. Si bien no se ha erradicado la violencia en su contra, el hecho de poder exponer libremente, incluso sus agresiones, contribuye a lograr mayor solidaridad, por lo que la pornografía web, más allá de la mera representación de las escenas sexuales, está contribuyendo en este sentido.

Si bien quedan muchos temas que resolver en materia del mercado pornográfico -como el abuso de niñas y niños para promover la pedofilia; la trata de hombres y mujeres de manera ilegal y otros terroríficos asuntos-, resulta innegable que la pornografía es un elemento necesario para la vida humana (incluso para la salud), por lo que sigue y seguirá de moda en la Internet, garantizando el derecho al placer, derribando prejuicios y promoviendo mayores niveles de aceptación y reconocimiento a la diversidad.